“CARTA 2ª de Gaspar a su hermano Silverio

 

Desde el Cuartel General  de la montaña.

 

 “Querido Silve:

Como ves parece que con el tiempo me vuelvo más diligente. Antes me costaba enviarte alguna carta y ahora lo hago cada mes como un fiel hijo con sus padres. Lo hago, sobre todo, porque te quiero y sufro de pensar en la preocupación que tengas por mi decisión.

Mira, me encuentro bien y estoy muy contento. Eso es lo primero. Lo segundo, que, a pesar de que hago la guerra, tengo paz conmigo mismo y me siento feliz. Lo tercero, que no hay nada que valga tanto la pena comodar la vida por la liberación de un pueblo. Lo cuarto, que es lo que necesita Nicaragua en este momento, y no sermones. Sé que mucha gente piensa lo mismo, pero tiene cobardía y no lo hace. Sexto, que Dios quiere la liberación de todos, y a través de la Historia suscita coyunturas y hombres para que cumplan con su destino. Séptimo, que , cuando terminemos el trabajo, seguiré como sacerdote en el más humilde de los pueblos. Octavo, que si se presenta otra coyuntura semejante a la de Nicaragua, volveré a hacer lo mismo. Noveno, que uno tiene que usar la Comunidad como medio para servir a la gente y no dejarse atar por ella cuando no sirve para una situación concreta. A diferentes situaciones de servicio, diferentes comunidades operativas. Quiero decir que, cuando uno tiene roto el inodoro, no llame al médico, sino al fontanero. Y lo que necesita Nicaragua ahora son fontaneros, porque su mal es de estructuras. Decimos que si hubiera más gente comprometida, terminaría esto en dos días, y no se derramaría una gota de sangre. Y así seguirá y seguirá…

Creo que mi paso tiene gran importancia política. Ha hecho gran impacto en el país, y son varios los curas que se han sumado. Hay dos más, que yo sepa, que darán el campanazo en cualquier momento. Nadie me atacó por el momento. La Iglesia institución es oportunista y tiene miedo a declararse en contra, por si ganamos. Después vendrán diciendo que influya en esto o aquello, que estaban de acuerdo, que presente tal cosa, Etc. Pero no saben que yo no tendré influencia alguna, porque me iré en cuanto ganemos.

Como sacerdote tengo la obligación de ir delante de mi gente; y, en una situación tan desesperada como la qu vive el pueblo, se necesitan hombres que se enfrenten contra el mal. Mi testimonio animará a muchos, tenlo por seguro. Mi comunidad MSC se portó como lo que es: un grupo de hermanazos que tienen claras las ideas y un corazón bien lleno de amor. Ya te había hablado en España de esto. Pues, hermano, me siento contento, unido a todos ellos, y los quiero como hermanos. ¿Ves? Es una comunidad que sirve en otra coyuntura, no en la de Nicaragua.

Cuando Nicaragua se libere, podrán venir los MSC a construir la nueva sociedad revolucionaria, o podrán ir a otro país a crear gérmenes activos de libertad que impulsen al pueblo a mejores logros comunes. Y yo estaré con ellos. En fin, no puedo en unas líneas exponer todo lo que pienso, pero algo va.

Bueno, hermano, cuídate, y que la generosidad se case contigo. No te amarres a una comunidad si te ahoga, pero no te libres de una comunidad por egoísmo.

Un abrazo enorme. Saludos”.